Anécdotas en el Campo de Montiel (I): Federico García Lorca en Fuenllana

Podríamos pasar horas y horas hablando de grandes personajes del mundo de la Literatura, la Cultura o el Arte que han nacido o transitado el Campo de Montiel, como Jorge Manrique, Quevedo, Bartolomé Jiménez Patón o Azorín, entre otros, pero en esta entrada vamos a hablar del paso de Federico García Lorca por el Campo de Montiel, concretamente su breve estancia en la pequeña localidad de Fuenllana. Una anécdota muy desconocida, incluso entre muchos de los vecinos de esta noble villa.

La presencia del genio granadino en Fuenllana se la debemos a Edmundo Rodríguez Huéscar, vecino natural de Fuenllana (hermano de Antonio Rodríguez Huéscar, discípulo de Ortega y Gasset). Edmundo, en su etapa estudiantil durante la Segunda República, fue amigo del autor del Romancero Gitano, ya que formó parte del conocido grupo de teatro universitario ambulante que el mismo Lorca dirigía: La Barraca, compañía que intentó hacer llegar el teatro y la cultura a zonas rurales donde no era muy usual la actividad cultural.

La Barraca en 1933, con Edmundo Rodríguez Huéscar en el centro de la imagen, y Federico García Lorca a la izquierda

Hace 85 años, en julio de 1933, La Barraca se encontraba de gira en zonas de La Mancha, y tras haber pasado por diversas localidades, llegaron al Campo de Montiel, donde estaba prevista una actuación de una obra de Lope de Vega en Villanueva de los Infantes (donde al parecer no pudieron actuar). Edmundo se encontraba en Fuenllana reposando tras una lesión, y aprovechando que La Barraca se encontraba por la zona, se acercaron al completo a su casa natal en Fuenllana para visitarlo.

Federico García Lorca y los demás miembros de La Barraca, se alojaron en la casa familiar de los Rodríguez Huéscar, y el poeta tocó el piano que tenían en la casa, ya que el padre de Edmundo tenía uno, además de cantar canciones populares.

Federico García Lorca posando al piano

Hoy en día, en la Calle Real de Fuenllana, en una de las grandes casas con su blanco típico y sus rejas de forja tradicional, sabemos que se encuentra en su interior el piano que usó el gran poeta de la Generación del 27 para animar la fiesta a sus compañeros y amigos en una de las noches del verano de 1933.

Una anécdota poco conocida, pero que no deja de engrandecer el Campo de Montiel en general, y la localidad de Fuenllana en particular.

Atardecer en Fuenllana

1 comentario
  1. Felicidad
    Felicidad Dice:

    Estoy encantada de leerte.
    Curiosa anécdota de Lorca, por supuesto desconocida para muchos, y obviamente para mí. Gracias. Seguiré leyéndote.

    Responder

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